UN VIAJE LARGO

08.12.2021

Quizás hayas experimentado alguna vez esa sensación de estar en camino y no saber muy bien hacia donde te diriges. O quizás hayas sentido que te has embarcado en un largo viaje que parece no tener un destino concreto ni un final próximo.

Así hemos vivido nosotros estos últimos nueve años, que se dice pronto pero que no resulta tan ágil como en muchas ocasiones podemos llegar a pensar. Cuando eres capaz de mirar atrás para tomar impulso y seguir adelante, lo único que deseas ofrecer al Señor es un corazón lleno de gratitud y con una mayor capacidad de asombro.

Se termina para nosotros una etapa importante y decisiva en nuestras vidas, dando paso a otra etapa que iniciamos con la misma ilusión y empeño de servir a Dios como el primer día. Dejamos atrás un viaje largo que nos ha enseñado tanto, para continuar avanzando hacia la meta definitiva que sentimos más cercana.

Cuántos valles de inseguridad hemos tenido que cruzar. Cuántos montes de incomprensión hemos tenido que afrontar. Cuántos desiertos de soledad hemos tenido que atravesar. Pero sabes lo mejor de todo esto: en todos ellos estaba Dios con nosotros, Emmanuel, y nunca dejó de estar Dios en nosotros por medio de su Espíritu Santo.

Es cierto que el Señor, en muchas ocasiones, no aleja ni evita el sufrimiento en nuestra vida, pero es más cierto aún que Él siempre está con nosotros en el sufrimiento. Camina con nosotros y está en medio de nuestros hornos encendidos, como lo estuvo con Sidrac, Misac y Abdénago cuando el rey Nabucodonosor los envió allí (cf. Dn 3). Jesús dejó su trono en el cielo para entrar en el horno máximo de su pasión y muerte, de manera que ya nunca olvidemos que camina en el horno con nosotros.

Es posible que no hayamos sufrido con dignidad en todo momento, tal y como lo hicieron estos tres jóvenes judíos en medio del destierro en Babilonia; sin embargo, nunca se borrará de nuestra memoria ni de nuestro corazón la certeza de que Él siempre estuvo a nuestro lado en el foso de los leones, como lo estuvo con Daniel cuando el rey Darío lo envió allí (cf. Dn 6). Jesús se despojó de su condición divina para bajar al foso y quedarse para siempre a nuestro lado, de manera que ya nunca olvidemos que ahora podemos acariciar leones y hacer frente al peligro por su gracia y su gran amor.

"Porque a vosotros se os ha concedido, gracias a Cristo, no solo el don de creer en Él, sino también el de sufrir por Él." (Flp 1,29)

Siempre tenemos miedo al sufrimiento porque nuestra condición humana así se manifiesta; sin embargo, sufrir por Cristo es un don y un regalo que solo puedes entender y asumir cuando te mueve una genuina pasión por Dios y una auténtica compasión por las almas.

"Vidas cambiadas, parroquias transformadas, Iglesia renovada" ha sido nuestro lema en estos nueve años de trabajo misionero. Es verdad que las cosas no han sido como nosotros las habíamos planeado y en demasiadas ocasiones nos hemos sentido "atribulados en todo, mas no aplastados; apurados, mas no desesperados; perseguidos, pero no abandonados; derribados, mas no aniquilados" (2 Cor 4,8-9). Sin embargo, hemos aprendido que "llevamos este tesoro en vasijas de barro, para que se vea que una fuerza tan extraordinaria es de Dios y no proviene de nosotros" (2 Cor 4,7).

Ha sido largo el viaje, es cierto, pero ha merecido la pena recorrer cada aventura que Dios había dispuesto para nosotros en este tiempo. Ha sido largo el viaje pero al fin llegué, llegué a entender que para esta hora hemos llegado y para este tiempo nacimos. En sus propósitos eternos nos vimos y en sus planes nos encontramos, aunque nos ha costado creer.

Quizás nunca imaginamos del todo que dentro de su amor y dentro de sus planes nos encontráramos nosotros, pero al fin llegamos después de un largo viaje.

¡Gracias, Señor, por tu fidelidad! ¡Perdona, Señor, nuestras infidelidades! ¡Por favor, Señor, ayúdanos a ser luz que ilumina y sal que se involucra para transformar las vidas de las personas en Cristo!

Copyright © 2021 - Se puede hacer uso de este material siempre y cuando se indique autor y procedencia

Copyright © 2021 KAIRÓS BLOG
Creado con Webnode
¡Crea tu página web gratis!