LA ALEGRÍA DEL EVANGELIO

Me alegra poder compartir contigo estas sencillas reflexiones, cuyo único propósito es inspirarnos y movernos a la acción. El amor de Cristo nos apremia a trabajar por una Iglesia en salida y una nueva evangelización.


Cuando pienso en la historia de la salvación de manera amplia y general, me doy cuenta de un patrón que se repite una y otra vez: El ser humano cae y Dios es quien levanta.

¿Por qué se aparta el Señor de sus discípulos temporalmente después del gran signo de la multiplicación de los panes y los peces? ¿Por qué les deja solos y perdidos en una barca durante toda la noche?

Yo me atrevo a soñar con una Iglesia cuya misión sea lanzar las redes, para invitar al banquete a los hombres y mujeres de esta generación, trazando nuevas estructuras y detectando sobreestructuras que se han ido generando con el paso del tiempo y que ya no sirven.