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Si hay alguien en la Sagrada Escritura que nos enseña acerca de la verdadera libertad interior como nadie es san Pablo; si hay un texto en la Biblia que pudiera conocerse como la carta de la alegría es aquella que el apóstol dirigió a los filipenses.

Estoy convencido que en este último año y medio aproximadamente, desde que fue declarada la pandemia de coronavirus por la OMS, somos muchos los creyentes que hemos hecho nuestra aquella dramática apelación del salmista al Señor:

Después de acercarme al libro de las Lamentaciones, he descubierto que la reacción humana ante el sufrimiento y la desgracia puede ser la puerta que nos lleva a entonar una nueva melodía de gracia en nuestra vida.

Hace un tiempo escuché a alguien hablar acerca de la necesidad que tenemos los creyentes de vivir con manos abiertas, especialmente en este tiempo que nos está tocando vivir, y me ayudó a entender algunas cosas importantes.

Hoy queremos proponerte que te unas a una corriente de pequeños gestos que están cambiando el mundo.

Ya no es ningún secreto para nadie el hecho de que nuestra actitud ante las adversidades puede marcar la diferencia en muchos momentos de nuestra vida.

Seguro que te ha ocurrido en alguna ocasión que, después de escuchar una canción, has tenido esa sensación de que tenía un mensaje especial para ti.

El liderazgo es servicio y le corresponde al creyente, el poder es gracia y le corresponde a Dios.

Cuando oramos y ayunamos en primer lugar, se abren puertas de misión y evangelización. Pero no tenemos que ir a África o la India en todos los casos; en nuestras familias, trabajos y amistades podemos vivir en misión permanente con Jesús.

En el verano del año 2013 tuve la oportunidad de escuchar a otra de esas personas que saben inspirar y motivar cuando predican. Nos decía que estamos viviendo un momento de grandes oportunidades que supone un gran reto para nuestra fe.

Me impresionó de manera especial una frase del himno de laudes del último día del año litúrgico que hemos dejado atrás, que decía: "No he venido a refugiarme dentro de tu torreón, como quien huye a un exilio de aristocracia interior".

A estas alturas de la historia y en este escenario en el que nos encontramos necesitamos saber que las reglas de los negocios están cambiando. Muchos ya lo están aprovechando y se confirma por sus resultados. Lo mismo sucede con todos los proyectos en general y especialmente con aquellos que tienen que ver con nuestro apostolado y evangelización.

Desde hace algún tiempo hay un texto bíblico que me persigue de alguna manera y que está teniendo para mí un eco especial en estos momentos de pandemia que nos toca vivir.

TOP SECRET

01.09.2020

No cabe duda que esta pandemia ha supuesto un frenazo en seco para la gran mayoría de las actividades que llevamos a cabo en la Iglesia. Esto ha resultado desconcertante y doloroso para muchos creyentes, ya que durante algunos meses los templos han tenido que estar cerrados sin descartar que esto pueda volver a suceder en los próximos meses.

Desde hace unos meses, creo que el Señor me está llevando a reflexionar acerca del tiempo presente que nos está tocando vivir y la manera en que estamos tratando de encajar toda esta nueva realidad como Iglesia.

Es verdad que hay muchas maneras de leer la Biblia; sin embargo, no es menos cierto que en muchas ocasiones no sabemos muy bien por dónde empezar o cuál es el mejor método a seguir.

Dice el papa Francisco: "Nadie se salva solo, esto es, ni como individuo aislado ni por sus propias fuerzas [...]. Este pueblo que Dios se ha elegido y convocado es la Iglesia" (Evangelii gaudium, 113).

¿Te has parado a pensar alguna vez que el libro de la Biblia que evidencia, de alguna manera, el cumplimiento del mandato misionero que traen los cuatro Evangelios se denomina Hechos de los Apóstoles y no Palabras de los Apóstoles o Dichos de los Apóstoles?

NO ES COMO YO

10.04.2020

Un vídeo musical para vivir este tiempo de gracia junto al único que puede llenar nuestra vida de gozo y esperanza. Su amor y su entrega por nosotros hacen la diferencia...

Un vídeo musical que dispone nuestro corazón para confiar en Aquel que es capaz de sostener nuestra vida en cualquier circunstancia...

El martes pasado, día 24, el Evangelio nos mostraba un hombre al que Jesús sana después de 38 años de enfermedad (Juan 5,1-3.5-16).

PARA SIEMPRE

20.03.2020

Según el propósito de Dios para nuestra vida, hemos sido creados para vivir por siempre. Es decir, esta vida no lo es todo. Vamos a estar mucho más tiempo al otro lado de la muerte, en la eternidad, que aquí.